Considerando
las alianzas firmadas por la Gran Bretaña insular
en el marco de su secular política de poder antieuropea, orientadas a contener
y neutralizar los propósitos de amistad y/o integración entre las naciones del Continente Europeo,
vale la pena recordar –como ejemplo ilustrativo –el pacto de Asistencia Mutua
entre el Reino Unido y Polonia,
firmado en Londres el 25 de agosto de
1939.
Como
se sabe, el tratado de amistad anglo-polaco suscrito por Lord Halifax y por el
Conde Rczynski, constituyó una deliberada violación del similar tratado que Alemania y Polonia firmaron
el 26 de junio
de 1934, y, sobre todo, una explícita interferencia en las delicadas relaciones
entre el Reich nacionalsocialista y la URSS; Berlín y Moscú,
de hecho, apenas dos días antes, el 23 de agosto,
habían estipulado un tratado de no agresión, que ha pasado a la historia como pacto Ribbentrop-Molotov, por el nombre de
los respectivos ministros de asuntos exteriores.
En
este caso, el Reino Unido pretendía utilizar –como pieza
de un dispositivo diplomático-militar, teóricamente paritario –la posición
estratégica de Polonia como "cuña" interpuesta entre las dos
potencias continentales, con el fin de incidir, al mismo tiempo, tanto sobre la
creación de un potencial eje Moscú-Berlín como sobre los acuerdos
germano-polacos, y eliminar de tal manera cualquier futura perspectiva
potencial de soldadura /integración entre la Península Europea y la masa
continental asiática.
La
acción de perturbación ideada por Londres,
a través de una sutil trama de actividades diplomáticas, en la cual estaban
implicados los Estados Unidos, era perfectamente coherente con
la doctrina geopolítica británica,
para la cual la explotación de las tensiones entre las naciones continentales
constituía un pilar fundamental de su política de equilibrio.

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