Pedro Varela Geiss nació el
3 de octubre de 1957 en Barcelona, Cataluña, España. Es un librero, escritor e
historiador revisionista que se ha hecho conocido por imprimir desde su casa
editorial: Librería Europa, literatura nacionalsocialista, como Mi Lucha de
Adolf Hitler o revisionista del Holocausto, e incluso otros como Los protocolos
de Sión. Varela es aficionado al piragüismo, a los bailes regionales
noreuropeos, amante de la alta montaña, de Wagner y apasionado del ciclismo.
Biografía
En su juventud fue admirador
del gobernante español Francisco Franco y miembro del Círculo Español de Amigos
de Europa (CEDADE); una asociación nacionalsocialista de la cual sería nombrado
presidente a la edad de 17 años. Fué detenido en España por afirmar que el rey
era masón y en Austria, en 1992, acusado de propagar el nacionalsocialismo.
En 1998 es condenado en
España por cargos políticos rotulados como "apología de genocidio" o
"incitación al odio racial". El proceso de 1998 acabó con la condena
en firme a 7 meses de prisión y la destrucción de los 20.900 libros, así como
al pago de una fuerte multa económica.
El 11 de abril de 2006 es
arrestado en la ciudad de Barcelona bajo el ridículo cargo de "defensa y
justificación del genocidio" a raíz de haber publicado copias del libro El
mito de los seis millones de Joaquín Bochaca, hecho que según las autoridades
españolas, pondría en peligro "la seguridad de estados extranjeros"[1].
En 2006 fue detenido
nuevamente y procesado hasta hoy por su casa editorial Ediciones Ojeda, que
publica los libros perseguidos.
Los libros que han quedado
en el protocolo de este segundo proceso son, entre otros: Fundamentos de
biopolítica de Jacques de Mahieu y Raza, inteligencia y educación de H. J.
Eysenck, así como Autorretrato de un fascista de Léon Degrelle, Los Protocolos
de los Sabios de Sión y Mi Lucha de Hitler.
A fecha del 10 de febrero de
2009 se inicia la vista oral del mismo.
Simultáneamente el Estado de
Baviera se encuentra procesando contra Pedro Varela desde el día de hoy, como
presunto propietario de los derechos de edición de Mi lucha.
El juez del Juzgado 33
exigió el 9 de febrero el pago de 7.000 Euros como caución ante el inicio del
juicio para que Pedro Varela no escape a la justicia.
El fiscal general de
Cataluña solicita 4 años de prisión, 5.000 euros de multa y la destrucción de
los 4.850 nuevos libros secuestrados.
El jueves 9 de diciembre de
2010 ingresó en prisión. Salió de la cárcel en febrero de 2012, tras un año y
tres meses de internamiento.
El 5 de marzo de 2013
Estrasburgo condena a España a indemnizarlo.
Holocausto
A pesar de la confiscación
de miles de sus libros por parte de la policía en diversas redadas, Pedro
Varela no se rinde y continúa difundiendo el otro lado de la historia, el que
los intereses políticos y grupos de presión intentan silenciar por el peso de
la ley.
"Aquí estoy. Si la
gente no tuviese interés por saber qué pasó en el Tercer Reich yo ya habría
cerrado... después de toda una vida, no puedo decir: 'Vale, me creo lo del
holocausto'".
Entrevista
Llegamos al número 12º de la
calle Séneca, en el centro de Barcelona, a escasos metros del clásico cruce de
Gracia y Diagonal. Aquí es Librería Europa, una librería que se caracteriza por
la difusión de textos de carácter histórico, filosófico, político y
doctrinario, generalmente vinculado a las teorías nacionales de los pueblos
europeos e hispanoamericanos. Venimos a encontrarnos con Pedro Varela, su
propietario, editor y librero, en la ciudad condal, de larga data. Nos saluda
un hombre de mirada firme, segura, que trasluce equilibrio, serenidad. A lo
largo de la entrevista nos trasmitirá el reflejo de una personalidad firme, de
convicciones profundas, sólidas. Recientemente ha sido decretada su prisión por
una jueza, acá en Barcelona, acusado de difundir ideas de genocidio.
Annha — ¿Cómo es esta
historia de que Ud. difunde ideas de genocidio, en dónde están? Porque además
nos gustaría leer donde dice eso en alguna parte.
Varela — Se trata de una
manipulación del lenguaje y de la jurisprudencia para conseguir hacer de un
editor normal, que hace su profesión de editor, un genocida. Esta historia no
empezado ahora, hace ya un siglo que tenemos un proceso de ingeniería
lingüística para vaciar las palabras de su contenido e imponer otras palabras
con un nuevo contenido. En España como sabéis no existe una ley que permita
perseguir a aquellos que niegan hechos históricos, en un proceso anterior
llegamos hasta el Tribunal Constitucional de Madrid y este admitió que no se
podía perseguir a un editor, ni que se podía prohibir la venta de libros que negasen
el holocausto, el famoso holocausto judío. ¿Qué han hecho aquí en Barcelona?
Han dicho: bueno como no lo podemos condenar por negar el holocausto, le
condenamos por justificarlo, lo cual es un absurdo absoluto, porque si niegas
el holocausto no lo puedes justificar, no puedes justificar aquello en lo que
no crees, pero es una forma de condenar la alteridad ideológica. Ellos lo que
no quieren en la Barcelona izquierdista, masónica actual, es una librería
nacional en el centro de la ciudad, no. Entonces la excusa es cómo encontrar un
mecanismo jurídico que les permita prohibir los libros, perseguir a los
editores y cerrar cualquier ventana al exterior.
Annha — Una pregunta un poco
técnica. ¿Hay alguna disposición legal en Cataluña o en España que disponga que
hay libros permitidos y libros no permitidos?
Varela — No, en absoluto, es
una cosa absolutamente arbitraria, la ley que se utiliza para perseguir
nuestros libros, se introdujo a partir del año 95, aceptada en el 96 en el
Parlamento de Madrid, a pesar de que el departamento técnico desaconsejó
admitirla a trámite porque era jurídicamente inviable, no era seria, era
elástica, pero luego las componendas de los partidos nacionalistas y nacional
españoles llevaron a introducirla.
Annha — ¿No hay un catálogo
de libros prohibidos?
Varela — No existe un
catálogo de libros prohibidos, ni un índice de libros prohibidos, tampoco
existe un inquisidor al que preguntarle qué libros se pueden o no se pueden
editar, ni tampoco existe un censor que se dedique a leerlos. Simplemente ellos
envían a la policía, el policía de turno con boina que llega aquel día coge los
libros que le parecen bien, se los lleva y entonces nos acusan de genocidio. La
forma de hacer un proceso judicial es extraer fuera de contexto frases, por ejemplo
se han llevado el libro de Hans Eysenck Raza, inteligencia y educación, que es
un señor de padre judío, aunque fuera adoptivo y además anti nazi, que se fue
de Alemania por estar en contra de Hitler. Que es un sicólogo reconocido
mundialmente y se recomienda en todas las universidades españolas de sicología,
pero el policía vio que en la portada ponía Raza, inteligencia y educación, y
se lo llevó. Todo el libro defiende a los negros, defiende la igualdad humana
de las personas, defiende la igualdad de oportunidades, pero en cierto punto él
dice: los estudios de IQ demuestran que el IQ de la población negra es inferior
en medio punto, pongamos, al de los blancos. Luego dice más adelante que los
blancos somos inferiores intelectualmente a los asiáticos, pero el policía de
turno extracta esa frase: un libro que vende el señor Varela dice que los
blancos son superiores intelectualmente a los negros, y ya está, la frase
anterior es a favor de los negros, la posterior es contra los blancos, todo el
libro es un libro científico, pero ellos solo le presentan al juez esa frase
fuera de contexto.
Annha — Esto refleja una
total falta de garantías.
Varela — Absolutamente,
sobre todo en nuestro caso porque no se aplican estas leyes de promoción del
genocidio, ellos dicen; en el momento que usted vende un libro de un régimen
que se dice que cometió un genocidio-que justo es un tema en discusión, porque
no se cometió dicho genocidio- entonces usted está promoviendo el genocidio,
pero no se persigue ninguna librería ningún editor que venda libros de Mao, de
Stalin, del genocidio de Camboya, del holocausto de Ucrania, todo es
absolutamente unilateral.
Annha — En la sentencia se
dice que hay un menosprecio al pueblo judío y otras minorías, el carácter de
menosprecio se puede encontrar en la abundante obra del marxismo-leninismo, un
desprecio hacia clases sociales determinadas, que sin embargo no caen en este
tipo de renglón de persecución ¿verdad?
Varela — Pero no solo eso,
¿hemos de borrar de la historia todo aquello que no nos gusta? es decir, El
mercader de Venecia, de Shakespeare, que pone a los judíos fatal, ¿lo borramos,
decimos que no existió? quemamos todos los libros del Mercader de Venecia que
hay? ¿Hemos de hacer responsables a los editores del contenido de los libros?
¿Ha de ser el editor responsable de lo que escribió un señor en el siglo XVI
como Quevedo? En el juicio por ejemplo el fiscal estuvo leyendo durante un
montón de rato frases fuera de contexto, que serían políticamente incorrectas,
sobre las desigualdades raciales o sobre el lobby judío internacional, pero no
dijo en ningún momento que primero: ninguna de esas frases era de Pedro Varela
y segundo: los autores de los libros citan a los clásicos románticos, griegos,
romanos, hindúes, que era el pensamiento de aquella época, entonces ellos me
acusan de lo que los autores, que no soy yo, citan de autores clásicos.
Annha — Y de promover lo que
usted asegura en algunos momentos que no sucedió.
Varela — Exacto.
Annha — Este proceso es un
poco carnavalesco, nuestra Agencia no se caracteriza por ser neutral. Entonces
no vamos a fingir acá cierta indiferencia de criterio, tenemos juicio formado y
nos parece bochornoso lo que le está sucediendo y por eso estamos aquí. Pero yo
leí en otra parte de la sentencia que se lo acusa de una absoluta falta de
pluralidad, y que toda su actividad está dirigida hacia una línea de
pensamiento único. En ese caso caerían dentro de ese renglón cualquier librería
de carácter católico, las acciones de la doctrina Dianética, la de Ronald
Hubbard, los Testigos de Jehová, todas las teorías marxistas leninistas, son
todas de pensamiento único, pero no veo que hayan procesos en ese sentido acá
en Barcelona.
Varela — Sí, es una
sentencia absurda, porque primero no es cierto que la librería solo tenga una
temática, cualquiera que venga a ver los libros verá que es diversa, pero aun
suponiendo que fuera monotemática, ¿qué? Cualquier librería dedicada a libros
de montaña no va a vender libros de cocina y una librería talmúdica no va a
vender libros musulmanes, lógicamente no. Entonces es poner en manos de la
justicia permitir el libre mercado. Donde hay interés hay demanda, donde hay
demanda hay producción y donde hay producción hay venta. Por lo tanto si el
público quiere tener estos libros, no van a poder impedir que se editen. La
tecnología moderna permite vía Internet poner en el espacio sideral toda
información, es absurdo prohibir hoy en día textos. Tanto hablar de la
inquisición, de Franco, de la quema de libros en Berlín en el 33 y resulta que
ellos ordenan por segunda vez consecutiva primero 20900 libros, ahora 5000 más,
destruirlos, simplemente porque no les gusta lo que dicen, pero yo no estoy
dispuesto a aceptar una censura, ni un índice de libros prohibidos, y todos los
libros secuestrados han sido editados automáticamente, acto seguido.
Annha — En otra parte de la
sentencia dice que usted edita libros de un determinado sesgo ideológico y
organiza y divulga unas conferencias que tienen una estética determinada
incluso en su sala de conferencias. En ese sentido, yo mirando un poco los
libros que usted vende, he visto que no son monotemáticos, en primer lugar hay
libros de política, hay libros de historia, hay libros militares, hay libros de
diferentes tendencias ideológicas, hay libros que tratan sobre las ideas de
Falange, del fascismo, del nacionalcatolicismo, del carlismo, creo que se hace
agua por los cuatro costados. Su defensa que va a hacer a continuación para
detener esta situación.
Varela — Claro, pero el
problema está en que esta decisión judicial sienta un precedente peligrosísimo,
cada cual puede decorar su casa como le dé la gana, faltaría que ahora me
dijeran lo que puedo tener en mi casa o no. Usted como sabe en la sala de
conferencias hay unas fotografías de la película de Leni Riefenstahl, Olympia,
si la señora juez decide que eso es tener una sala con decoración nazi y
genocida, pues bueno, ya es peor que en la época de Stalin de alguna forma. En
segundo lugar no podemos aceptar que un juez decida si podemos o no vender libros
de un tema, a mí me da igual que sean monotemáticos o no, no es admisible que
nos dicten lo que podemos o no podemos vender. Nuestro abogado hizo una defensa
muy buena afirmando que efectivamente no existe en España una persecución
ideológica, no existe en España una persecución editorial, ni índice de libros
prohibidos y además hay libre mercado y es el público el que decide entrar
aquí, no obligamos a nadie a entrar. La juez dijo que como les invitamos a las
conferencias, los intentamos adoctrinar, pero eso es pretender que el público
español es estúpido. Ya tienen criterio propio para darse cuenta si alguien les
quiere adoctrinar o no. La televisión les adoctrina cada día, sectas como la
Dianética les adoctrina cada día, los Testigos de Jehová les adoctrinan cada
día, pero la gente ya tiene el criterio suficiente para saber lo que puede o no
puede pensar.
Annha — ¿Y entonces qué se
hará?
Varela — Lo que ocurre es
que a nivel políticamente correcto un juez, en este caso una juez que era
sustituta, sabe que si decide contra el viento de la historia entre comillas,
no le van a dar plaza fija, no le van a promover del juzgado penal a la
audiencia provincial, al tribunal supremo o a Madrid. En teoría la justicia es
independiente, pero ella sabe que si quiere sobrevivir y tener una plaza fija
de juez, no puede decir algo contrario a la ideología imperante. Entonces ella
no puede decir: estos señores que son denominados nazis a nivel de prensa, se
les han de devolver los libros y además son inocentes porque no han matado a
nadie, ella sabe que nos tiene que condenar y nos condena, el problema lo tiene
ella con su conciencia, lógicamente, con su profesionalidad. El tema es que por
muy bien que el abogado nos defendiera y por muy convincentes que fueran sus
argumentos, la juez no quería escucharlo, y el fiscal es un amigo de SOS
RACISMO, un hombre de extrema izquierda, marxista, que parece sacado de un
juicio a la soviética, en la época de las purgas estalinistas. La gente de
extrema izquierda, con ideas disolventes, antes estaban corriendo delante de la
policía, ahora están aquí en el poder, entonces están vestidos de togados, de
jueces, de fiscales o de ONGs. He visto recientemente en un libro legal que se
ordenó el asesinato de José Antonio Primo de Rivera, era todo legal, había un
juez que le condenó, había un fiscal que le condenó, había un ministerio de
gobernación y ordenaron a la policía que ejecutara la sentencia y lo fusilara,
era un asesinato, pero era todo legal, claro. El mero vapuleo mediático y policial
no es suficiente, necesitan a los togados y a los magistrados para vestir con
cierto empaque la destrucción del enemigo. Cuando al enemigo se le quiere
aniquilar como al perro, se le acusa de tener la rabia, y entonces se consigue
el aplauso público, no, pero en realidad la pregunta final es cuál es mi
crimen, a quién he asesinado yo, a quién he matado: a nadie, mi crimen es
editar libros. Libros de los que la mayoría he leído, que no los he leídos
todos, ahí no se lee de nadie que quiera aniquilar a nadie, ni que quiera el
genocidio de nadie, simplemente cuentan verdades históricas y políticas y
sociales del mundo de hoy, donde es evidente que hay un predominio absoluto del
sionismo internacional en los medios de comunicación, en la economía, en las
finanzas, en los gobiernos políticos de las naciones, y donde se va a la
pérdida de identidad de los pueblos mediante una inmigración masiva provocada
por ellos, que va a causar la disolución de las naciones, de las fronteras, de
los pueblos, entonces eso alguien tiene que decirlo, hay autores que lo
escriben, yo los publico, ese es todo mi crimen.
Annha — ¿Va a haber una
apelación por parte de la defensa?
Varela — Vamos a intentar
hacer una apelación que caducaba el 22 de marzo, no pudimos hacer la apelación
el 22 de marzo, porque no se nos ha comunicado la sentencia por escrito, paso
previo a que podamos apelar, estamos esperando que se nos comunique, a pesar de
que la sentencia es pública, es conocida, salió en los periódicos, para poder
apelar a la audiencia provincial y de allí a otras instancias superiores.
Annha — Hasta aquí el
testimonio del señor Pedro Varela, propietario de una librería, acá en
Barcelona, que se llama Europa, objeto de un proceso penal, acusado de editar
libros y de invitar a conferencias a personas que quieran venir. Son los
delitos de los que se le está acusando, un verdadero bochorno, una verdadera
vergüenza para la jurisprudencia española, si alguien se sonroja todavía con
estas cosas. Un hecho y un evento que la Agencia de Noticias Nacionales
Hispanoamérica, no podía dejar pasar y que va a estar al pendiente de todo lo
que pase con este editor barcelonés, que ha tenido la valentía como pocos en
los últimos años de no someterse a la versión oficial del mundo. De ese mundo
que como bien el decía, marcha hacia un mundialismo sin patrias, sin identidad,
sin pasado y sin tradición...
(Agencia de Noticias
Nacionales Hispanoamericanas)
Manifestación en Chile por
la libertad de Pedro Varela. Pinchar en la imagen para ampliarla
Represión democrática
A finales de octubre de
2010, la titular del juzgado en lo penal número 15 de Barcelona ordenó la
detención e ingreso en prisión del propietario de la Librería Europa, Pedro
Varela, por editar libros revisionistas.
Ante este hecho el
intelectual español Eduard Alcántara envió un texto para su publicación en el
sitio Tsunami Político. El mismo dice:
"¿Qué trato depara el
actual Poder político-judicial a aquéllos que defienden altos ideales?
¿Qué trato depara el actual
Poder político-judicial a aquéllos que demuestran la grandeza de sus ideas con
la nobleza de su carácter?
¿Qué trato depara el actual
Poder político-judicial a aquéllos que en un mundo de ruines optan por ser
caballeros?
¿Qué trato depara el actual
Poder político-judicial a aquéllos que en un mundo de vendidos optan por hacer
suya la fidelidad?
¿Qué trato depara el actual
Poder político-judicial a aquéllos que no creen en las mentiras y defienden la
verdad?
¿Qué trato depara el actual
Poder político-judicial a aquéllos que ante la injusticia se niegan a
doblegarse?
¿Qué trato depara el actual
Poder político-judicial a aquéllos que en sí personifican el desasosiego y la
perseverancia?
¿Qué trato depara el actual
Poder político-judicial a aquéllos que ante lo opresivo jamás se rinden?
Pues bien, en lugar del
reconocimiento y del trato insigne que Hombres así se merecerían el actual
Poder político-judicial les reserva la persecución y la difamación.
Hombres así los hay y Pedro
Varela es uno de los paradigmas mejor representativos de ellos. Son muchos los
años que hace que lo conocemos y nuestra admiración por él se engrandece día a
día, pues es como un caballero venido de tiempos lejanos para deshacer
entuertos y luchar contra los abusos e injusticias. No lo hace montando en un corcel
ni lanza en ristre y empuñando la espada sino a lomo de los libros y empuñando
la cultura de la verdad.
¿Cómo puede definirse al
actual Poder político-judicial cuando opta por criminalizar, represaliar,
condenar y denigrar a los pocos Hombres nobles y libres que quedan? Pues por
sus hechos los conoceréis; y por sus hechos sabemos a qué oscuros intereses
obedecen...
¡Justicia para Pedro
Varela!"

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