Tal como se hacía en la
antigüedad Tradicional, Hitler creó por un lado una cosmovisión exotérica
–pública- dirigida a la muchedumbre, y por el otro una visión esotérica
-oculta- dirigida a la elite de Iniciados. Ambas visiones no eran
contrapuestas, sino que la visión oculta abarcaba una perspectiva y un espectro
mucho más elevado y amplio de las cuestiones del mundo.
De esta manera la visión política
era la expresión secular de una cosmovisión netamente trascendente del mundo,
donde se comprendía el destino de los hombres desde un plano espiritual y
metapolítico.
Para el hombre moderno, le es
extraño comprender siquiera la visión exotérica del nacionalsocialismo, pues
suele censurarse -en plena democracia librepensadora- todo material contrario
al sistema demo-capitalista dominante. Sin embargo más allá de la censura
existe la posibilidad de acceder a dicho material si uno esta dispuesto a
encontrarlo. Bajo una lectura revisionista de los principales textos
doctrinarios, puede uno comprender la visión censurada de los vencidos para
luego así, podes establecer un nuevo criterio real del asunto, bajo la
ampliación de las perspectivas, en virtud a lograr un mayor grado de
objetividad. El verdadero librepensador no temerá leer cualquier tipo de texto,
aunque más no fuera como curiosidad histórica. Tendrá la visión exotérica
leyendo a Adolf Hitler, Alfred Rosenberg, Walter Darré, Heinrich Himmler,
Gottfried Feder, etc. En todos ellos existe un ímpetu por oponerse al mundo
decadente de la modernidad socio-económico-cultural. Algunos autores son más
profundos que otros, y dejan desprender en sus escritos la esencia que vincula
dicha doctrina con la esotérica.
Esto no es causalidad, muchos de
los jerarcas fueron Iniciados en la Sociedad Thule. Mucha desinformación existe
también al respecto. No es para menos. Se oculta en la tradición ariosófica la
visión genuinamente Tradicional del mundo.
Antes de la llegada del
nacionalsocialismo, Alemania se había convertido en un hervidero de logias
secretas, seguidoras del pensamiento místico Tradicional de Guido von List, y
otros autores como Gorsleben, Haeckel y Lanz von Liebenfels quienes proyectaron
una gran revolución aria que sacudiría los cimientos espirituales el mundo.
Wagner y Nietzsche tuvieron su brillante aporte en la nueva revolución que
traería el hombre blanco al mundo. Las corrientes de este pensamiento elevado
pretendían una revolución brutal pero progresiva que duraría mil años.
Los impulsos renovadores que
anhelaban una nueva Edad Dorada para el hombre blanco hicieron surgir numerosas
logias y organizaciones secretas de corte iniciático, entre ellas la Comunidad
Armanista, el Círculo de la Esvástica, la Sociedad Edda, La Orden de los Nuevos
Templarios (ONT), la Germanenorden y su rama Bávara la Sociedad Thule. Es aquí
donde se encuentra el nexo con la visión esotérica nacionalsocialista.
Guido von List, un autor
Tradicionalista, netamente censurado hasta el día de hoy por el sionismo
militante, apelaba a la Herencia Ancestral, a la creación de un Imperio
milenario fundado en el principio de la Sangre y la Raza, y gobernado por una
casta de Sacerdotes Iniciados.
Estos proyectos no fueron
desechados, sino que fueron agendados y canalizados por diferentes
organizaciones más o menos ocultas y revolucionarias. El DAP surge de la
Sociedad Thule y del DAP surge el NSDAP, el partido de Hitler.
El problema es que no fue un
simple partido político, allí se encuentra su secreto más profundo. Ni siquiera
fue algo exclusivamente alemán como sostienen ciertos ignorantes. Fue una
revolución dirigida primero a los alemanes, pero que por su esencia doctrinal,
abarcaba a toda la indoeuropeidad en el sentido biológico del término. Alemania
era el primer paso de esta Gran Revolución aria, el lugar donde nacería la Luz
que permitiría la esperada Renovación, que finalmente desembocaría en una Nueva
Edad Dorada, donde los germanos serían los primeros estandartes.
Hitler concebía el derecho de
primogenitura de los arios, la revolución crearía un Nuevo Hombre, un
Superhombre, dotado de poderes espirituales en total sintonía con las fuerzas
de la naturaleza. En la visión ocultista, la Raza Blanca era el verdadero
Pueblo Elegido de Dios. No había espacio para el pueblo judío.
El antisemitismo o antijudaísmo
no era una excusa política, ni un chivo emisario para poder cumplir la agenda
esotérica ariosófica.
La nueva revolución traería una
visión Tradicional naturalista del mundo, en la cual los aspectos sensibles o
materiales del mundo constituirían un reflejo de fuerzas invisibles e
imperceptibles. Las fuerzas del mal y del bien operarían en este plano a través
de los hombres. La Raza Blanca era la manifestación suprema de Dios en la
tierra, aquella fuerza Creadora y civilizadora. Mientras que el pueblo judío
era la manifestación suprema del mal, aquella fuerza destructora de todo lo
bello y tradicional, aquella fuerza disolvente que todo lo corrompe y
subvierte.
Hitler creyó siempre en el
carácter maléfico de los judíos, ya desde su temprana edad nos cuenta en su
libro "Mi Lucha" que quiso se sacerdote, y bajo las enseñanzas
cristianas pudo advertir la malignidad deicida de ese pueblo. Pero su
antijudaísmo transmutó en una visión meta-cristiana, adoptando un antijudaísmo
biológico-místico en sintonía con las ideas más profundas que se barajaban en
los círculos ocultistas ariosóficos.
Uno de los Iniciados, que luego
traicionaría al partido por no comprender la lógica despiadada de la visión
esotérica, fue Hermann Rauschning y sobre este punto diría de Hitler, en su
libro "Hitler me dijo": "su doctrina esotérica le hace una
obligación de profesar acerca del judío un odio metafísico. Israel, el pueblo
elegido por Dios, debía fatalmente ser representado como enemigo mortal del
nuevo pueblo elegido ario, del pueblo arrodillado ante la naturaleza
divinizada"... "Un dios echó al otro. Tras el antisemitismo de Hitler
se desenvuelve verdaderamente una guerra de dioses". Mediante la lucha
contra el judaísmo, Hitler pretendía restaurar mediante una revolución, el
orden tradicional -entendiendo esto como una primordial escala de valores- que
existía en un período anterior a las repetidas subversiones introducidas en
Europa por el judaísmo, ya desde antes del establecimiento del cristianismo.
En su tiempo Hitler fue visto
como un Mesías, un Avatar, las muchedumbres le adoraban y lo consideraban un
Salvador. El hecho de haberse salvado más de cinco veces de la muerte y la
sucesiva cantidad de éxitos en la política, permitían a Hitler creer en su
propia predestinación para cumplir con una Misión divina. Algunos cristianos
vieron en Hitler el regreso mismo de Jesús que venía para ajustar cuentas con
el pueblo deicida, los neopaganos lo veían como el Avatar que venía a salvar la
Raza para llevarla a la plenitud de su estado espiritual y Gloria.
Pocos pensadores han advertido
este carácter secreto de la revolución "nazi", pues no han conocido
estos aspectos ocultos de la historia. Hubo quienes sencillamente tildaron al
nacionalsocialismo como el "último zarpazo de la modernidad", cuando
en realidad existía una visión esotérica que jamás conocieron. O que si
conocieron y pretendieron ocultar con oscuros fines.
La revolución aria pretendía
expandirse por el mundo, intentando llegar allí donde el hombre Blanco viviese.
El enemigo debía ser al mismo tiempo mundial... Así el hombre blanco se
debatiría por la supremacía mundial contra el judaísmo y su plan mesiánico. Los
protocolos de Sion estipulan la esclavitud y el exterminio del hombre blanco
mediante la subversión del orden, la mezcla de las razas, el fomento de la baja
natalidad y medidas socio-económicas para lograr este fin y la supremacía
judía.
En contraposición, los sabios
místicos ariosóficos plantearon una revolución milenaria para evitar el
exterminio de la Raza Blanca oponiendo una lucha a muerte contra el judaísmo,
concebido primero, como un pueblo o antirraza, segundo como una fuerza
espiritualmente decadente y destructiva.
Hitler dice en su libro "Si
el judío...", "...llegase a conquistar las naciones del mundo, su
diadema seria entonces la corona fúnebre de la humanidad y nuestro planeta
volvería a rodar desierto en el éter como hace millones de siglos. La
naturaleza eterna venga inexorablemente la trasgresión de sus preceptos. Por
eso creo ahora que al defenderme del judío lucho por la obra del Supremo
Creador."
En un plano político se combatía
la subversión internacional judía efectuada bajo la mascara del marxismo. En un
plano metapolítico, se pretendía evitar el exterminio del hombre blanco que se
realizaría por diversas fuerzas culturales, religiosas, económicas de carácter
disolventes encabezadas por el judaísmo talmúdico-sionista-cabalista. Se
pretendía no solo evitar el exterminio del hombre indoeuropeo, sino también se
aspiraba a garantizar la gloria y supremacía mediante el establecimiento de un
orden natural y tradicional. Uno de los medios para lograrlo era la difusión de
la cosmovisión nacionalsocialista que combatía las diferentes fuerzas de la
decadencia y serviría para "despertar" a los hombres en su ceguera
burguesa.
Detrás de todas las ideas,
existen dos razas enfrentadas a muerte que aspiraban a forjar un mundo acorde a
sus respectivas aspiraciones mesiánicas. Detrás de cada raza, dos fuerzas
metafísicas que dan vida a la historia. El triunfo de una u otra determinará el
mundo cultural, económico, político en el que vivimos.
Hitler pretendía secretamente
expandir el Imperio ariosófico a otros países. La propaganda antijudía, donde
se denunciaba las verdaderas fechorías sionistas, serviría para difundir al
mismo tiempo la doctrina racial biológica, despertando la conciencia racial, la
que serviría como base para la instauración de un orden tradicional. En solo 12
años se logró dejar plasmado en la Historia el ejemplo de un Orden genuino de
Soberanía racial, libre de influencia judaica, un modelo nunca antes visto que
funcionó perfectamente, excluyendo la debacle de la guerra, cuya
responsabilidad no es –como se nos quiere hacer creer- 100% de Hitler y los
alemanes. Quedó mucho por hacer, la revolución cultural recién comenzaba y fue
truncada por la llegada prematura de la guerra.
Hitler diría refiriéndose a los
judíos: "Que la lucha que se da entre ellos y nosotros, simplemente esta
en juego el destino del mundo".
Desde 1933 hasta 1945 la Raza
Blanca fue por primera vez Soberana y libre de toda influencia judía,
alcanzando una Gloria jamás antes vista. Luego de 1945 triunfaron los aliados,
es decir aquellos países liderados por EEUU que aún no habían sido liberados de
la garra judía y permanecían esclavos a la agenda sionista. Es decir, luego de
1945 triunfó en última instancia, el judaísmo y su Orden Mundial. Este es el
Sistema que hoy sufre el mundo, sin saber quien es el que mueve los hilos de la
subversión mundial. No es casualidad que hoy día se haya demonizado a grado
irracional el nacionalsocialismo. Bien saben los líderes actuales de la agenda
global, cuanto podrían perder si se produce el retorno de aquella fuerza aún
latente.
Como vimos hasta ahora, a
diferencia de lo que piensan las mayorías, los aspectos que estuvieron
ocultamente en juego durante la Segunda Guerra Mundial, fueron muchos más
profundos de lo que se cree.
En aquel momento histórico se
definiría el estilo y la cosmovisión que regiría por un buen tiempo los
destinos de Occidente y gran parte del Mundo. Imperaría o el modelo judío o el
modelo ario. La judería utilizó el poder de las naciones blancas
"aliadas" para su propio beneficio, logrando con ello el triunfo
sobre el Tercer Reich. El resultado fue la ascensión de Sion y la decadencia de
las demás naciones del mundo. Fue la implantación del reinado del materialismo,
el capitalismo feroz, el consumismo, el hedonismo, el crimen, el mestizaje, la
droga en la juventud, la degeneración sexual, la corrupción en los parlamentos
democráticos, la contaminación, el aumento en índices de suicidio, el hambre,
la muerte y la destrucción de todas las Identidades y tradiciones. Ese es el
mundo actual que heredamos, producto de la victoria aliada en 1945. Este es el
llamado "mundo libre". La propaganda aliada nos informa que el mundo
realmente opresivo y despreciable quedó sepultado bajo los escombros de la puerta
de Brandeburgo. No debemos sino agradecer ciegamente a los aliados, por
habernos liberado del peligroso demonio nazi.
Para que nadie intente poner en
duda la verosimilitud de la propaganda aliada, se intenta satanizar el nazismo
y el racismo, evitando su cabal comprensión, y cualquier tipo de identificación
con su causa. Mediante mitos y sofismas se logra este objetivo. Se apunta a
inhibir el razonamiento frío.
El primer mito que debemos
desterrar, es el que afirma que el Nacionalsocialismo se trató de un asunto
meramente alemán. Es decir, un asunto meramente "nacional" y
"político". Tal visión haría inexplicable la existencia de neonazis
en el mundo entero.
Se equivoca quien cree, que
Hitler y el nacionalsocialismo se dirigieron únicamente al hombre blanco
alemán.
El nacionalista burgués, suele
rechazar estas ideas como "foráneas" sin siquiera saber que pensaba
Hitler sobre "lo alemán". Desconocen que Hitler tenía una visión
metapolítica respecto a las fronteras políticas que definen las "patrias",
o "los países". Veámosla, él dijo: "La Naturaleza no conoce
fronteras políticas: sitúa nuevos seres sobre el globo terrestre y contempla el
libre juego de las fuerzas que obran sobre ellos. Al que entonces se sobrepone
por su esfuerzo y carácter, le concede el supremo derecho a la
existencia". Desconocen también que esta es una enseñanza del esoterismo
ariosófico.
El modelo de Hitler debía ser
suprimido, pues había emprendido una lucha jamás antes vista en todos los
frentes del pensamiento y el Conocimiento, contra el modelo judaico que venía
siendo forjado desde hacía siglos. En solo 12 años un solo hombre, seguido por
un pueblo determinado a liberarse del yugo internacionalista, casi logra vencer
un enemigo milenario. Hitler logró erigir un Sistema totalmente nuevo y a su
vez vinculado a las raíces espirituales de Europa antigua.
Otro mito a superar, que solo es
comprensible en clave metapolítica, es que no fue la debilidad de la
weltanschauung nacionalsocialista lo que provocó la derrota en la SGM, sino la
aplastante fuerza material de un gran número de potencias mundiales que seguían
la agenda globalista de sion. Sin embargo, a pesar de la gran diferencia
material, el espíritu heroico de los alemanes y aquellas fuerzas europeas de la
Waffen SS, sumadas a la tecnología de última que poseían y (las que debían de
llegar) estuvieron a punto de lograr una resistencia victoriosa.
Muchas veces se le reprocha a
Hitler haber provocado en vano la sangría del pueblo germano y europeo.
Sugiriendo con ello, que el resultado final, en vez de beneficiar la Raza,
contribuyó a destruirla. Quienes así opinan, demuestran desconocer
absolutamente que es el espíritu heroico, y desconocen mucho más, cual fue el
pensamiento íntimo de Hitler respecto a la guerra. Claramente, las ideas del
Führer tuvieron como base un pensamiento metapolítico, que los no iniciados
pueden no entender.
En su libro secreto, Hitler dice:
"..las naciones no se han extinguido en los campos de batalla; antes bien,
las batallas perdidas las han privado de los medios necesarios para la
conservación de la vida, o, mejor expresado, han dado origen a tal privación o
no han podido impedirla. En realidad, las pérdidas que surgen directamente de
una guerra no están en modo alguno en proporción con las pérdidas que se
derivan de una vida mala y poco saludable de un pueblo como tal. El hambre
silenciosa y los malos vicios matan en diez años muchas más gente que la guerra
podría matar en mil. Pero la guerra más cruel es precisamente aquella que
parece ser la más pacífica a los ojos de la humanidad actual, esto es, la
pacífica guerra económica. En sus últimas consecuencias, esta misma guerra
conduce a tales sacrificios que en comparación con ellos, incluso los de la
guerra mundial se reducen a nada. Porque esta guerra económica afecta no
solamente a los vivos, sino que alcanza con su zarpazo a todos aquellos que
están a punto de nacer. Mientras que la guerra lo más que hace es matar un
fragmento del presente, la guerra económica asesina el futuro. Un solo año de
control de nacimientos en Europa mata a más gente que todas las que cayeron en
campos de batalla, desde los tiempos de la Revolución Francesa hasta nuestro
días, en todas las guerras de Europa, incluyendo la guerra mundial."
Hitler buscaba crear mucho más
que un pueblo "belicoso" como pretende la propaganda aliada. La
guerra era considerada sólo un medio, y no un fin en sí mismo. La política no
era concebida como en la actualidad, como "administración de la cosa
pública", sino el medio para conservar la vida de un pueblo. La guerra
entonces, era la continuación de esta idea por otras vías. Hitler era
totalmente conciente que en las guerras, tras una selección natural, los
mejores elementos raciales acudían voluntariamente al sacrificio de la lucha
heroica, y que en la guerra se perdía gran cantidad de sangre pura. Hitler dice
"De esta forma, el porcentaje de los mejores que mueren en una nación se
ve incrementado desproporcionadamente, mientras que, a la inversa, el
porcentaje de los peores elementos puede preservarse hasta el más alto grado.
Por encima de los hombres extremadamente idealistas que están dispuestos a
sacrificar sus propias vidas por la comunidad del pueblo, se halla el número de
los rematados y viles egoístas que consideran la conservación de su propia vida
personal como la tarea más alta de este vivir humano. El héroe muere, el
criminal sigue viviendo. El verdadero estadista debe considerar tal hecho con
preocupación y tenerlo en cuenta. Pues lo que fácilmente puede tolerarse en una
guerra, en cien guerras lleva al lento desangrarse de los elementos mejores y
más valiosos de una nación. Con lo cual las victorias se habrían conseguido
realmente, pero, al final, quedaría un pueblo que ya no sería digno de esa
victoria..." "..Por lo tanto los prudentes conductores políticos de
un pueblo, nunca verán en la guerra el objetivo de la vida de un pueblo, sino
únicamente un medio para la conservación de esta vida..." "..Si es
necesario, cuando la vida de un pueblo está en peligro, los gobernantes no
deben abstenerse de decidirse a derramar sangre hasta el máximo, pero deben
tener siempre en cuenta que la paz tendrá algún día que reponer aquella
sangre."
Esta misma era la filosofía
metapolítica de la SS. No se trataba de un heroísmo ciego e irresponsable. El
objetivo no era el heroísmo por heroísmo individual, sino el heroísmo para
lograr la Gloria y Salvación del pueblo y un Ideal supraindividual.
La Orden Negra SS, llevaba en una
facción una misteriosa calavera entre toda su simbología. La Calavera
representaba esta idea, la capacidad para dar y recibir la muerte. "Puede
morir en paz el que sabe que su clan y que todo lo que él y sus antepasados se
han esforzado por alcanzar y han querido, encontrará su continuidad en sus
hijos, (..) Lo que él ha recibido de la cadena de generaciones lo da a sus
hijos y confiere así la vida eterna al pueblo y al Reich de los hombres
luchadores y las mujeres fieles, guardianas de la especie y de la
civilización."
La calavera de la SS, simbolizaba
la insignificancia de la muerte individual ante esa cadena eterna de hombres de
ascendientes y descendientes que conforman la Raza, la vida estaba al servicio
de la preservación de la raza blanca. La comprensión de este principio natural
ario-pagano sobre la vida individual, permitía el dominio sobre la muerte.
De esta manera se comprende la
idea metapolítica de la creación de los Lebensborn (que significa: fuente de
vida), aquellos centros reproductivos donde los soldados del frente,
especialmente los SS, eran apartados brevemente del combate, para tener hijos
de gran pureza racial aria, para así reponer, en la medida de lo posible, la
sangre perdida en combate. Miles de arios nacieron de este modo.
El anillo Totenkopf o
Totenkopfring de la SS fue confeccionado a pedido de Himmler por Karl Wiligut
conocido también como Weisthor (místico germano). Era un símbolo tangible de
membresía en una orden que pedía completa obediencia y lealtad. El anillo
estaba íntimamente relacionado a los rituales del Wewelsburg (el Castillo
Iniciático de la SS). Himmler declaró que todos los anillos de todos los
hombres y oficiales de los SS muertos o caídos en batalla debían ser devueltos
para ser conservados en un arca en el castillo, como expresión simbólica de su
comunidad y hermandad eterna.
Luego de la Segunda Guerra
Mundial, Alemania resurgió materialmente como ninguna otra nación en el mundo.
En parte por razones externas (el plan Marshall), y en parte por razones
internas, el pueblo alemán no había sido exterminado, su fuerza interior hizo
posible en pocas décadas una Alemania como potencia mundial. Pero aquí está el
detalle. Hitler no buscaba solo una raza materialmente rica y poderosa, sino
también una raza espiritualmente rica y poderosa dotada de los valores
tradicionales propios de un pueblo Orgulloso y Señorial. No se buscaba solo la
creación de un superhombre biológico, sino también un superhombre con una
escala de valores ascendentes, nobles y genuinamente europeos. De nada sirve la
riqueza material, si el ambiente esta atestado de hedonismo, consumismo febril,
mestizaje, individualismo y toda clase de degeneración como la que vemos
actualmente en Occidente.
Hitler tenía una visión
metapolítica, su idea era lograr con el nacionalsocialismo y su orden, una
transmutación de todos los valores, aspirando a un mundo espiritualmente
ascendente.
Por esta razón, el Tercer Reich
pudo haber perdido materialmente la guerra, mas la Segunda Guerra Mundial, es
para nosotros, los ariosóficos datahistas, la primera gran batalla victoriosa
del Espíritu que logró manifestarse como nunca antes. El Espíritu nunca muere.
Los poetas creadores, dejaron plasmado en el lienzo de la historia, la imagen
imborrable, de un pueblo siguiendo un Avatar que luchó por un nuevo mundo. El
Tercer Reich no se logró mantener materialmente, pero fue el primer intento. La
esencia es invulnerable. La Idea continúa viva en el alma de todo guerrero
espiritual. Aquella guerra no marcó el final, sino el comienzo de una Guerra
Santa. Está todo por hacerse. Llegó la hora del Superhombre.
Despertamos esotéricamente en
esta realidad, y nos hallamos rodeados de un orden alógeno que nos es ajeno.
Tenemos dos caminos, o luchamos honrando la memoria y el esfuerzo de aquel
Avatar y aquel pueblo heroico, o nos plegamos a esta esclavitud presente que
nos impone Sion.
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