En la Primavera de 1945, el
III Reich de Adolf Hittler estaba a punto del colapso, atrapado entre el
Ejército Rojo avanzando desde el este hacia Berlín y los ejércitos
norteamericanos, británicos y canadienses, bajo el comando total del General
Dwight David Eisenhower, moviéndose desde el oeste a lo largo del río Rhin.
Desde el desembarco del día D en Normandía, el pasado junio, los aliados
occidentales habían recapturado Francia y los Países Bajos y algunos
Comandantes de la Wehrmacht estaban tratando de negociar las rendiciones
locales. Otras unidades, sin embargo, continuaban obedeciendo las órdenes de
Hitler de luchar hasta el último hombre. La mayoría de los sistemas, incluyendo
el transporte, habían colapsado y los civiles huían en pánico, de los rusos que
avanzaban a lo largo.
"Hambrientos y
atemorizados, yaciendo en terrenos de cultivos, a 15 metros de nosotros,
esperando el momento apropiado para saltar con sus manos alzadas": Así es
como el Capitán H. F. McCullough del 2º Regimiento anti-tanques de la 2ª
División Canadiense, describe el caos de la rendición alemana al final de la
Segunda Guerra Mundial.
En un día y medio, de
acuerdo con el Mariscal de Campo Bernard Montgomery, 500.000 alemanes se
rindieron a su 21º Grupo de Ejército en el norte de Alemania. Poco después del
día V-E - el 8 de mayo de 1945- los británicos y canadienses capturaron a más
de dos millones de alemanes. Virtualmente casi nada del tratamiento que les fue
dado, sobrevive en los archivos en Ottawa o en Londres, sólo algunas escasas
evidencias del Comité Internacional de la Cruz Roja, los ejércitos involucrados
y los relatos de los prisioneros mismos que indican que la mayoría continuaron
con buena salud. En todo caso, la mayoría fueron pronto liberados y enviados a
casa, o fueron transferidos a Francia para ayudar en el trabajo de
reconstrucción de post-guerra. (El ejército francés había capturado poco menos
de 300.000 prisioneros.)
Tal como los británicos y
canadienses, los norteamericanos se enfrentaron con un sorprendente número de
soldados alemanes rendidos. La cuenta final de prisioneros capturados por el
ejército norteamericano en Europa (excluyendo Italia y el Norte de África) fue
de 5,25 millones. Pero los norteamericanos respondieron en forma diferente.
Entre los primeros cautivos
en manos de EEUU había uno, el Cabo Helmut Liebich, que había trabajado en un
grupo anti-aéreo experimental en Peenemunde en el Báltico. Liebich fue
capturado por los norteamericanos el 17 de abril, cerca de Gotha en el centro
de Alemania. Cuarenta y dos años después, recuerda perfectamente que no habían
tiendas de campaña en el Campo Gotha, tan sólo un cerco de alambres de púas
alrededor de un campo que pronto se transformó en un barrial.
Los prisioneros recibían una
pequeña ración de alimentos el primer día, pero fue reducida a la mitad. Para
obtener la ración fueron forzados correr una manga. Agachados debían correr
entre los guardias norteamericanos, que les golpeaban con palos mientras se
movían hacia el alimento. El 17 de abril, fueron transferidos al campo
norteamericano Heidesheim más hacia el oeste, donde no hubo alimentos durante
días; luego muy pocos.
Al aire libre, hambrientos y
sedientos los hombres comenzaron a morir. Liebich vio sacar a entre 10 y 30
cuerpos cada día desde su sección, la "B", que al principio tenía
alrededor de 5200 hombres. Vio a un prisionero golpear a otro hasta la muerte
para obtener su pequeño trozo de pan. Una noche, mientras llovía, Liebich vio a
los costados del agujero donde estaban refugiados, agujeros cavados en la
blanda tierra arenosa, colapsar sobre los hombres que estaban muy débiles para
luchar por salir. Se ahogaban antes de lograr sacarlos. Liebich se sienta y
comienza a llorar: "Me es muy difícil creer que los hombres puedan ser tan
crueles unos con otros"
El tifus estalló en el Campo
Heidesheim aproximadamente desde principios de mayo. Cinco días después del día
V-E, el 13 de mayo, Liebich fue transferido a otro campo norteamericano de
prisioneros, a Bingen Rüdesheim en Rhineland cerca de Bad Kreusnach, donde se
le dijo que había una gran cantidad de prisioneros, algo así como entre 200.000
y 400.000, todos ellos sin algo para cobijarse, sin alimentos, sin agua, ni
medicinas o suficiente espacio.
Pronto se sintió enfermo con
disentería y tifus. Fue transferido nuevamente, semi inconciente y delirando,
en carros de ferrocarril sin techos hacia el nororiente bajando el Rhine, con
un desvío a través de Holanda, donde los holandeses se apostaban sobre los
puentes para lanzar piedras sobre las cabezas de los prisioneros. A veces los
guardias norteamericanos disparaban tiros de advertencia hacia los holandeses
para mantenerlos alejados, A veces no.
Después de 3 noches, sus
compañeros prisioneros le ayudaron tambaleante, a ingresar al enorme campo en
el Rheinberg, cerca de la frontera con Holanda, nuevamente sin protección ni
alimentos. Cuando llegó una pequeña cantidad de alimento, estaba descompuesto.
En ninguno de los cuatro campos vio Liebich protección alguna para los prisioneros.
La tasa de muertes en los
Campos norteamericanos en el Rhineland en ese momento, de acuerdo con los datos
de sobrevida de una encuesta médica, fue del 30 por ciento al año; la tasa
normal de muertes de la población civil en 1945, estaba entre el 1 y el 2 por
ciento.
Un día en junio, a través de
sus alucinaciones por la fiebre que le consumía, Liebich vio a los
"Tommies" que llegaban al Campo, Los británicos se hacían cargo del
Campo Rheinberg y eso probablemente salvó su vida. En ese momento, Liebich que
mide 1,75 mts. pesaba 43 Kg. De acuerdo con las historias referidas por otros
ex prisioneros del Campo de Rheinberg, el último acto de los norteamericanos,
antes que los británicos tomaran el control del Campo, fue aplanar con buldózer
una sección del campo mientras aún había hombres vivos en los agujeros que
habían cavado en la tierra.
Eisenhower mismo firmó la
solicitud para crear una categoría de prisioneros que no era cubierta por la
Convención de Ginebra.
Bajo la Convención de
Ginebra, tres derechos fundamentales están garantizados para los prisioneros de
guerra, (a) que serán alimentados y cobijados en la misma forma que las tropas
de base o de reserva de las Fuerzas que capturan, (b) que podrán enviar y
recibir cartas y (c) que serán visitados por delegados del Comité de la Cruz
Roja Internacional quienes reportarán en secreto, acerca del trato que reciben
a un Poder de Protección. (En el caso de Alemania, como el gobierno se
desintegró en las etapas finales de la guerra, Suiza había sido designada como
Poder Protector)
De hecho, a los prisioneros
alemanes capturados por el ejército norteamericano a fines de la Segunda Guerra
Mundial, se les negaron estos y la mayoría de los otros derechos, a través de
una serie de decisiones y directivas específicas, que se originaban
principalmente desde Cuartel Central del Ejército norteamericano o SHAEF
–Cuartel Central Supremo de las Fuerzas Aliadas Expedicionarias.
El general Dwight Eisenhower
era el Supremo Comando de SHAEF – de todos los ejércitos al noroeste de Europa
y el Comandante General de las Fuerzas norteamericanas en el teatro europeo.
Estaba sujeto al Staff Combinado de Jefes (CCS) de Bretaña y EEUU, a la Junta
del Staff de Jefes (JCS), y a las políticas del Gobierno norteamericano, pero
en ausencia de directivas explícitas –de lo contrario o de otra forma- la
responsabilidad última para el trato dado a los prisioneros alemanes en manos
norteamericanas, yacían en él.
“Dios, cómo odio a los
alemanes” escribió Eisenhower a su mujer, Marnie, en septiembre de 1944. Antes,
en frente del embajador británico en Washington, había dicho que todos, los
3.500 aproximadamente, de los oficiales del Staff de Generales alemanes
deberían ser “exterminados”.
En marzo de 1945, un mensaje
al Staff Combinado de Jefes e iniciado por Eisenhower recomendaba la creación
de un nuevo tipo de prisioneros -Fuerzas Enemigas Desarmadas, o DEF -quienes a
diferencia de los prisioneros de Guerra, definidos por la Convención de
Ginebra, no serían alimentados por el ejército después de la rendición de
Alemania.
Esto era una directa
violación de la Convención de Ginebra. El mensaje datado el 10 de Marzo, argüía
en parte: "El compromiso adicional de manutención que conlleva el declarar
a las Fuerzas armadas alemanas, Prisioneros de Guerra (sic) haría necesaria
provisiones de raciones en una escala igual a las tropas de base, lo que podría
estar más allá de la capacidad de los Aliados, incluso si todas las fuentes
alemanas fueran usadas." Finaliza: "Se solicita su aprobación, ya
existen planes preparados sobre esta base."
El 26 de Abril de 1945, la
combinación de Jefes aprueba el Status DEF, solamente para los Prisioneros de
Guerra alemanes en manos de los norteamericanos: Los miembros británicos habían
rehusado adoptar el plan norteamericano para sus propios prisioneros. La
Combinación de Jefes estipuló que el status de las tropas alemanas desarmadas
sería mantenido en secreto. En ese momento, el general del Cuartel Central de
Eisenhower en el SHAEF, el General Robert Littlejohn, había ya reducido dos
veces las raciones de los prisioneros y un mensaje del SHAEF firmado
"Eisenhower" había informado al General George Marshall, Jefe de
Staff del Ejército de EEUU, que los corrales para los prisioneros "no
tendrán refugios, o techo u otros acomodos".
Las provisiones no eran un
problema, había material suficiente acumulado en Europa para construir
locaciones de Campos de Prisioneros. El ayudante especial de Eisenhower, el
General Everett Hughes, había visitado los enormes almacenes de provisiones en
Nápoles y Marsella e informado: "Existe más stock del que podamos llegar a
usar. Puesto en línea hasta donde la vista puede alcanzar". Los alimentos
no habían sido un problema, más bien, en Estados Unidos la sobreproducción de
trigo y maíz eran las mayores de toda la historia, y existía un record de
cultivos de papas. El ejército mismo tenía tanto alimento de reserva, que un
almacén totalmente cargado fue sacado por accidente de las listas de vituallas
en Inglaterra y no se dieron cuenta hasta 3 meses después. Además, el Comité
Internacional de la Cruz Roja tenía más de 100.000 toneladas de alimento en
almacenes en Suiza. Cuando la Cruz Roja intentó enviar dos trenes cargados con
alimentos al sector norteamericano de Alemania, oficiales del Ejército
norteamericano hicieron volver los trenes, diciendo que sus almacenes ya
estaban sobresaturados de alimentos de la Cruz Roja, alimento que ellos jamás
distribuyeron.
Sin embargo, fue a través de
la provisión de alimentos que la política de aniquilación fue llevada a cabo.
Agua, alimentos, tiendas de campaña, espacio, medicinas, - todo lo necesario
para los prisioneros fue fatalmente negado. En el Campo Rheinberg, donde el
cabo Liebich, arribaría a mediados de mayo, con tremores por la disentería y el
tifus, no tenía algo de alimentos el 17 de abril cuando fue inaugurado. Tal
como en los otros Campos, en las "praderas de Rhine", abiertos por
los norteamericanos a mediados de abril, allí no había torres de vigilancia,
tiendas de campaña,edificios, edificación para cocinar, agua, letrinas o
alimentos.
George Weiss, un mecánico de
tanques que ahora vive en Toronto, recuerda el Campo donde estuvo junto al
Rhine: "Toda la noche teníamos que estar sentados uno contra otros. Pero
la falta de agua era la cosa peor de todas. Durante tres día y medio no tuvimos
nada de agua, Teníamos que beber nuestra orina...."
El soldado Heinz T. (su
nombre se mantiene en reserva ante su solicitud) había cumplido justo 18 años
en el hospital, cuando los norteamericanos entraron en su sala el 18 de abril,
él y sus compañeros heridos fueron sacados del hospital y llevados al Campo en
Bad Kreuznach en el Rhineland, donde ya se encontraban varios cientos de miles
de prisioneros. Heiz llevaba solamente un pantalón corto, zapatos y una camisa.
Heinz estaba lejos de ser el
más joven en el campo, Había niños de 6 años entre los prisioneros, así como
mujeres embarazadas y hombres de más de 60 años. Al comienzo cuando los árboles
comenzaron a crecer en el campo, algunos lograron cortar sus ramas para hacer
fuego, Los guardias ordenaron apagar el fuego. En muchos lugares estaba
prohibido cavar agujeros en el suelo para hacer refugios. "Todo lo que
teníamos para comer era el pasto". Recuerda Heiz.
Charles von Luttichau estaba
convaleciente cuando decidió entregarse voluntariamente a las tropas
norteamericanas que estaban cerca de su casa. Fue llevado al Campo Kripp, en el
Rhine cerca de Remagen.
Fuimos mantenidos en
hacinadas prisiones de alambres de púas, al aire libre, con escasos alimentos,
recordaba recientemente. "Más de la mitad del tiempo no tuvimos alimentos,
el resto del tiempo teníamos una pequeña ración K. Pude ver desde el encierro
que nos estaban dando una décima parte de lo que le entregaban a sus propios
hombres...Le reclamé al Comandante norteamericano del Campo que estaban
violando la Convención de Ginebra, pero simplemente me dijo: ¡Olvide la
Convención, ustedes no tienen ningún derecho!"
"Las letrinas eran sólo
una tabla sobre una zanja junto al cerco de alambre de púas. Por las
enfermedades, los hombres tenían que defecar en el suelo. Pronto muchos de
nosotros estábamos demasiado débiles para sacarnos los calzoncillos. Así
nuestra ropa estaba infectada, y así estaba también el barro donde caminábamos,
nos sentábamos o nos acostábamos. Es esas condiciones nuestros hombres muy
pronto, dentro de pocos días, hombres que habían ingresado sanos al Campo
estaban muertos. Vi a nuestros hombres llevar muchos cuerpos a la entrada del
Campo donde eran apiñados arriba de un camión que se los llevaba".
La madre de Luttichau era
norteamericana y él posteriormente emigró a Washington D.C., donde llegó a ser
historiador y escribió una historia militar para el ejército norteamericano. Estuvo
en el Campo Kripp cerca de tres meses.
Wolfang Iff, que estuvo
prisionero en Rheinberg y aún vive en Alemania, informa que, en su sección de
aproximadamente 10.0000 prisioneros, se sacaban de 30 a 40 cuerpos cada día.
Como miembro del equipo de enterradores, Iff dice que ayudaba a sacar los
cuerpos del espacio cercado hasta la entrada del Campo, donde los cuerpos eran
llevados en carretillas hasta grandes garages de fierro. Allí Iff y su grupo le
sacaban la ropa a los cuerpos, partían en dos sus medallas de identificación,
ponían los cuerpos en hileras de 15 a 20 hombre, aplicaban 10 paladas de
pegamento rápido sobre cada hilera de cuerpos hasta que alcanzaban un metro de
alto, ponían los efectos personales en una bolsa que entregaban a los
norteamericanos y luego se iban.
Algunos de los cuerpos
habían muerto de gangrena como consecuencia del congelamiento (fue una lluviosa
y fría primavera anormal ese año). Una docena o más estaban tan débiles para
sostenerse en las tablas sobre la zanja de las letrinas que habían caído allí y
se habían ahogado.
Los campos de prisioneros de
guerra a lo largo del Rhin marcan el éxito final del avance al interior de
Alemania. Los oficiales del ejército norteamericano capturaron 5,25 millones de
prisioneros.
Las condiciones en los
Campos norteamericanos a lo largo del Rhine a finales de abril fueron
observadas por dos coroneles del Cuerpo Médico del Ejército norteamericano,
James Mason y Charles Beasley, quienes escribieron en un informe publicado en
1950: "
El 4 de mayo de 1945, los
primeros prisioneros de Guerra alemanes fueron transferidos al status DEF [hoy
los sionistas usan el status de ‘Combatiente Enemigo para justificar
Guantánamo’]. El mismo día el Departamento de Guerra de EEUU prohibió toda la
correspondencia desde y hacia los Prisioneros. (Cuando el Comité Internacional
de la Cruz Roja sugirió un plan para considerar el fin de la Guerra en una
semana, una orden del SHAEF firmada "Eisenhower" los anuló el 15 de
mayo.
Ese mismo día, de acuerdo
con una minuta de una reunión, el General Eisenhower y el Primer Ministro
Churchill hablaron acerca de la reducción de las raciones de los Prisioneros.
Churchill pidió un acuerdo en la cantidad de ración para los prisioneros,
porque el quería anunciar pronto un recorte en las raciones británicas de carne
y quería estar seguro que los Prisioneros "podrían ser alimentados con
esos suministros que nos podríamos perfectamente ahorrar". Eisenhower
replicó que él ya había "prestado a esa materia una atención considerable",
pero que estaba pensando revisar todo este asunto para ver "si era o no
posible una reducción aún mayor". Le dijo a Churchill que los prisioneros
de Guerra estaban recibiendo 2150 calorías diarias (El Cuerpo Médico del ejército
de EEUU ha obtenido que 2.200 calorías diarias es el mínimo absoluto para el
nivel de subsistencia de adultos sedentarios viviendo bajo techo en un refugio.
Las tropas norteamericanas eran provistas de 4.000 calorías diarias). Lo que no
le dijo a Churchill fue que el ejército ya no estaba alimentando a los DEF,
(Fuerzas enemigas desarmadas), o los estaba alimentando con mucho menos que
aquello que recibían el status de-Prisioneros-de- Guerra.
Las raciones fueron
prontamente reducidas después de esto: una reducción directa fue grabada en los
informes del Cuartel Central. Pero las reducciones indirectas también fueron
llevándose a cabo. Una de estas, fueron las extraordinarias diferencias entre
el número de prisioneros en las listas de raciones y el conteo oficial "a
mano", y entre el conteo oficial "a mano" y el número real de
prisioneros en los Campos.
El meticuloso General Lee
estaba tan abrumado acerca de la s discrepancias que envió un cable desafiante
desde su Cuartel Central en París al Cuartel Central del SHAEF en Frankfurt:
"Este Cuartel Central está teniendo considerables dificultades en
establecer una base adecuada para requerir raciones para los Prisioneros de
Guerra actualmente mantenidos en el teatro.....En respuesta a interrogantes de
este Cuartel Central...... Varios declaraciones difieren del número de hombres
en nuevos campos o implica alguna nueva organización para obtener raciones de
la población civil alemana para ellos". Los hombres están donde estaban.
Todo lo que sucedió fue eso, por el ruido de una máquina de escribir, su escaso
y poco alimento del ejército de EEUU fue detenido.
El efecto de una política
arreglada entre libros de contabilidad y transportada entre guiños y movidas de
cabezas -sin órdenes escritas- primero mistificó, luego frustró y finalmente
cansó a los oficiales de rango medio que eran los responsables de los
Prisioneros de Guerra.
Un coronel en el Cuartel
Central de la sección de unidades de combate avanzada norteamericana escribió
una petición personal al General Robert Littlejohn del Cuartel Central el 27 de
abril; "Aparte de la 750 toneladas recibidas del 15º Ejército, no se ha
recibido subsistencia y tampoco la espero recibir. Las deseables raciones de
Clase II y IV han sido totalmente debido al sufrimiento del ejército, sobre la
petición personal y ha sido insignificante en relación a la demanda que ha sido
puesta sobre nosotros por la influencia de los Prisioneros de Guerra".
Los rumores acerca de las
condiciones en los Campos corrieron a través del ejército norteamericano,
"Muchacho, esos Campos fueron una mala noticia" dijo Benedict K.
Zobrist, un Sargento técnico en el Cuerpo médico. "Fuimos advertidos de
mantenernos tan alejados como fuese posible". En mayo y a principios de
junio un grupo de médicos del Cuerpo Médico del Ejército de EEUU hizo una
encuesta en algunos Campos del Rhineland, que mantenían más de 80.000
Prisioneros de Guerra alemanes. Su informe está perdido de la sección
correspondiente en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, pero dos
fuentes secundarias reproducen parte de lo encontrado. Los tres mayores
asesinos fueron las diarreas y la disentería (tratadas como una categoría), las
enfermedades cardíacas y la neumonía. Pero al buscar la terminología médica,
los doctores también apuntaron a las muertes por "falta de alimentos y
agotamiento total" y sus datos revelan un índice de muertes 80 veces más
alto que las normas en tiempos de paz.
Sólo el 9,7% de los
Prisioneros habían muerto por causas claramente asociadas a la falta de
alimentos, tal como extrema desnutrición, deshidratación y
"agotamiento". Pero las otras enfermedades, directamente atribuibles
a la exposición a un hacinamiento, suciedad extrema y la falta de medidas
sanitarias fueron indudablemente exacerbadas por el estado agónico. Tal como el
informe hace notar, "Contagio, hacinamiento en las jaulas y la falta de
alimentos y lugares de sanidad todos ellos contribuyeron a este índice excesivo
de muertes". Los datos, debe recordarse, fueron tomados de los campos de
Prisioneros de Guerra no de los Campos DEF (Fuerzas Enemigas Desarmadas).
A finales de mayo, habían
muerto más personas en los campos norteamericanos que morirían con el estallido
de la Bomba Atómica en Hiroshima.
El 4 de junio de 1945, un
cable firmado "Eisenhower" decía a Washington que era urgente reducir
el número de prisioneros, que a la primera oportunidad había que deshacerse de
toda clase de prisioneros que no fueran aptos para ser requeridos por los aliados.
Es difícil de comprender a qué incitaba este cable. No hay ninguna razón para
esto, y es evidente en el masivo tráfico de cables que sobrevivieron el período
en los archivos de Londres, Washington, y Abilene Kansas. Y está muy lejos de
ordenar a Eisenhower de capturar o mantener prisioneros. El mensaje de la
Combinación de Jefes del 26 de abril, le ordenó no capturar más prisioneros
después del Día V-E, incluso para trabajos. Sin embargo más de dos millones de
DEF fueron encerrados después del 8 de mayo. Durante junio, Alemania fue
dividida en zonas de ocupación y en julio de 1945 SHAEF fue desmantelada,
Eisenhower es relevado de su único cometido como Comandante General de EEUU en
Europa: se transforma en Gobernador Militar de la zona norteamericana. Continúa
manteniendo alejados a los representantes del Comité de la Cruz Roja
Internacional y el ejército de EEUU también informa a los grupos de socorro que
la zona estaba cerrada para ellos. Fue cerrada también para todos los embarques
de ayuda hasta diciembre de 1945 cuando se produjo una leve relajación.
También a comienzos de
julio, los norteamericanos entregaron entre 600.000 y 700.000 cautivos alemanes
a los franceses para ayudar a reparar los daños hechos a su país durante la
guerra. Muchos de los transferidos estaban en 5 campos agrupados alrededor de
Dieterheims, cerca de Mainz, en la sección de Alemania que estaba justo en la
porción de Alemania que quedaría en las manos de Francia (la mayoría de los que
restaban estaban en campos norteamericanos en Francia).
El 10 de julio, una unidad
del ejército francés tomó Dietersheims y 17 días después el Capitán Julien
arribó para asumir el mando. Su informe sobrevive como parte de una
investigación del ejército en una disputa entre Julien y su predecesor. En el
primer Campo al cual entró, dijo haber encontrado un terreno fangoso
"habitado por esqueletos vivientes" algunos de los cuales murieron
mientras los observaba. Algunos se apretujaban unos junto otros bajo trozos de
cartón a pesar de que el día de julio era cálido. Mujeres que yacían en
agujeros cavados en el suelo le miraban directamente con edemas de hambre en
sus abultados vientres en una grotesca parodia de embarazo; ancianos con largas
barbas grises le miraban débilmente, niños de seis o siete años con los anillos
de un mapache en sus ojos del hambre le miraban con sus ojos faltos de vida.
Dos médicos alemanes en el "hospital" estaban tratando de cuidar a
los moribundos en el suelo, bajo el cálido cielo, entre las marcas dejadas por las
tiendas de campaña que los norteamericanos se habían llevado con ellos. Julien
que había luchado contra los alemanes con su regimiento, el Tercer Regimiento
de Tiradores Escogidos Argelinos, se encontró a sí mismo pensando en el horror:
"Esto es exactamente igual a las fotografías en Buchenwald y Dachau".
Había 103.500 personas en
los cinco campos alrededor de Dietersheims; entre ellos los oficiales de Julien
contaron a 32.640 que absolutamente no podían trabajar. Estos fueron liberados
inmediatamente. En total, dos tercios de los prisioneros tomados por los
franceses ese verano que venían de Campos en manos de los norteamericanos en
Alemania y en Francia eran inservibles para el trabajo de reparación de
post-guerra.
En el Campo en Saite Marthe,
según los informes, 615 de los 700 cautivos eran incapaces de trabajar. En
Erbiseul, cerca de Monz en Bélgica, de acuerdo a un reclamo escrito, 25% de los
hombres recibidos por los franceses eran "deshechos" o basura. En
julio y agosto, tal como el General Littlejohn del Cuartel Central señala a
Eisenhower a su debido tiempo, las reservas de alimentos del ejército en Europa
habían crecido en un 39 por ciento.
El 4 de agosto, en una
frase, firmada "Eisenhower" condenaba a todos los prisioneros de
guerra, que aún estaban en manos de los Campos norteamericanos, al status DEF
(Fuerza Enemiga Desarmada): "Con efecto inmediato todos los miembros de
las Fuerzas Alemanas que se mantienen en custodia norteamericana en la zona de
ocupación en Alemania, serán considerados como Fuerzas Enemigas Desarmadas y no
tendrán el status de Prisioneros de Guerra"
No se dieron razones; las
cuentas semanales de los sobrevivientes sugieren que ambas clasificaciones
fueron preservadas, pero, para los prisioneros que ahora eran tratados como
DEF, la tasa de muertes se cuadruplicó en pocas semanas, de un 2 por ciento por
semana, a un 8 por ciento. Durante largo tiempo los DEF fueron muriendo a casi
cinco veces esa tasa de muertes.
El "Weekly PW & DEF
report" [Informe semanal de Prisioneros de Guerra (POW) y Fuerzas Enemigas
Desarmadas (DEF)] para la semana que finalizaba el 8 de septiembre de 1945, aún
existía en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, muestra un agregado
de 1.056.482 prisioneros que estaban en manos de los norteamericanos en el
teatro europeo, de los cuales cerca de dos tercios son identificados como
Prisioneros de Guerra (POW). El otro tercio 363.587 hombres son Fuerzas
Enemigas Desarmadas (DEF). Durante una semana 13.051 de estos últimos murieron.
En noviembre de 1945, el
General Eisenhower alcanzó el puesto de George Marshal como Jefe de Staff del
Ejército norteamericano y retornó a EEUU.
En enero de 1946, los campos
aún mantenían un número considerable de cautivos pero EEUU había rebajado el
número de sus prisioneros casi a cero a finales de 1946. Los franceses
continuaron manteniendo a cientos de miles durante 1946, pero gradualmente redujeron
el número hasta la nada cerca de 1949. Durante el año 1950 la mayoría del
material no archivado, con relación a los Campos de Prisioneros en manos
norteamericanas fue destruido por el Ejército.
Eisenhower lamentaba la
inútil defensa alemana del Reich en los últimos meses de la guerra por la
pérdida de vidas. Pero por lo menos 10 veces más alemanes, sin duda 800.000,
quizás más ciertamente 900.000 y bastante probable, más de un millón de
alemanes - murieron en los Campos norteamericanos y franceses, más que aquellos
que murieron en todos los combates en el Frente Occidental al norponiente de
Europa, desde que EEUU entró en la guerra en 1941 hasta abril de 1945.-




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ResponderEliminarEl odio, gamberro, terrorista que crucificó a Jesucristo es el mismo que declaró la guerra a Alemania y por medio del holocuento los tornó de victimas a algozes.
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